¿ Sabemos que es la eficiencia energética ? ¿ como llevarla a la práctica ? ¿ en que apartados de nuestra vida la podemos aplicar ? ¿ su importancia ?.
Hoy, 5 de marzo, es el Día Mundial de la eficiencia energética. Es uno de los pilares básicos de nuestro futuro, es una estrategia a la cual aferrarse y que deberíamos poner en práctica día a día (y de hecho algunas cosas hacemos sin saberlo), tan simple y sencillo como OBTENER MÁS CON MENOS.Básicamente se divide en tres campos de actuación: industria, movilidad y edificaciones. En todas ellas tenemos soluciones y modificaciones de nuestra conducta a la altura de nuestra mano, que pueden incluso convertirse en una retribución para nuestra economía más allá de la huella ecológica.
Hoy, vista la gran repercusión mediática y su actualidad política vamos a centrarnos en las edificaciones, en la arquitectura bioclimática y la tan ansiada etiqueta ecológica (similar a la que ya llevan los electrodomésticos) para edificios, muy extendida a nivel europeo pero aún sin arraigo legal y popular en nuestro país. Antes de entrar en materia decir que el gasto energético de los edificios donde vivimos y trabajamos supone un 50% del total.
No se hace porque el constructor y el ocupante tienen intereses distintos, porque los diseños de edificios son globales y no personalizados para el lugar concreto, porque las UTEs que normalmente construyen las grandes edificaciones dificultan la difusión de tecnología, por presiones en forma económica o de plazos de entrega, porque al diseñar no se tienen en cuenta los costes del ciclo de vida, porque se recurre a equipamienos estandarizados (más económicos) en vez de personalizados, porque se sobre dimensionan los equipamientos para "cubrirse las espaldas" en caso de fallos, porque los procesos de licitación tienden a seleccionar la oferta más barata (y con más posibilidad de "meter mano") y no la mejor...
Lo triste de esto es que tradicionalmente, la arquitectura se "aprovechaba" de la naturaleza para su propio beneficio, y tenemos un nutrido grupo de ejemplos: casas encaladas en blanco en Andalucía o Grecia, las torres atrapavientos (Bâdgir) de los poblados árabes, habitar en cuevas, orientación de las construcciones...
Por eso la arquitectura bioclimática es el futuro, en cuanto a eficiencia y ahorro. Cada diseño es particular, enfocado y adecuado al lugar donde se va a construir y se basará en:Orientación para el aprovechamiento de la radiación solar tanto para calentar como para iluminar, instalación de sistemas geotérmicos para calefacción y refrigeración, apoyo en la ventilación natural, disminuir el gasto energético, aprovechar la energía solar, aislamientos estructurales, captores de agua de lluvia (para su posterior uso en riegos, extinción, lavabos...), compostaje de residuos humanos, menos COVs en su construcción. adecuar el hábitat entorno al edificio, utilización de especies nativas y biofiltros, esencialmente los materiales de construcción serán reciclados y renovables, planes de transporte integrados...
Para todo esto, la tecnología ha desarrollado soluciones óptimas como pueden ser la calefacción solar pasiva, el muro Trombe y otras tan sencillas como la simple elección de materiales en función de la repercusión que se quiera en el edificio.
Día a día emergen nuevas soluciones, se amplían las ya conocidas y se abren nuevas investigaciones, con esto las alternativas de la arquitectura bioclimática y la eficiencia energética crecen, sólo hace falta que se promueva, se subvencione y se legisle y certifique su uso, y esto se consigue con la etiqueta energética. Porque igual que mi lavadora es de la clase A, si un día tengo que comprar o alquilar un piso, mi primer criterio sería que fuese de la clase A.
Si llegamos a poner en práctica todas estas medidas, podemos llegar a un ahorro del 90% respecto a edificios que no las posean.
No hay comentarios:
Publicar un comentario